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XXXII San Silvestre Vallecana

XXXII San Silvestre Vallecana

Posted by Antonio on 31 December 2009 | Comments

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[img class=imgRight alt=san silvestre vallecana 2009]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/vallecana2009.jpg[/img] Esta es la carrera de las sensaciones. Todos los sentimientos que se te pueden imaginar allí se dan cita uno tras otro. La elevada participación, el colorido de las camisetas, las luces de la ciudad y la gente animando constantemente hace sea realmente mágica. La lluvia para mi fue un gran aliado aunque a veces fue tan fuerte y racheada que en ocasiones se convirtió en un calvario. No estábamos dispuestos a perdernos tal acontecimiento y allí acudimos al atardecer veintidos mil locos. Vestidos con una extravagante camiseta nike de color rosa y mangas grises con el dorsal grabado en blanco. Fuimos en metro desde Barajas y nos bajamos en la estación de Colombia para poder ir calentando previamente, hacía frío pero no tanto como es de esperar un 31 de Diciembre. Desde lo lejos ya se oía el ambiente y lo pudimos comprobar cuando llegamos al Bernabeu bajando por Padre Damian, decenas de furgonetas esperaban para llevar los millares de bolsas con la ropa de los corredores a la zona de llegada. El bullicio era impresionante, miles y miles de participantes en el mismo sitio y a la misma hora, cada uno con una historia propia que contar. [img class=imgLeft alt=telemadrid]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/telemadrid.jpg[/img]Nos dirigimos con antelación a nuestro cajón de salida, fuimos al principio de Concha Espina donde estaba situada la marca de 60' y por el lateral derecho fuimos pasando a través de controles enseñando nuestra pulsera dorada hasta esos 42'. Por delante nuestra solo quedaba el último cajón de 38' y el famoso stand rojo con el letrero de San Silvestre Vallecana 2009 que marca la salida de todos los grupos. Había animación, música, cámaras, una pantalla enorme justo enmedio colgada del stand. Miraras por donde miraras todo era de color rosa, salvo el cielo que por detrás nuestro se estaba empezando a poner muy, muy oscuro. Faltaban como unos 15 minutos, eternos, y mientras lo único que puedes hacer es saltar, estirar...no puedes permanecer quieto ni un segundo por esos nervios que tienes previos a la salida. Desearías fotografiar ese momento y de casualidad, mirando a nuestro alrededor, nos dimos cuenta que justo detrás nuestra estaba un viejo conocido, Manolo Sanchis. Empezó a llover seriamente, tanto que algunos tuvieron que volver a coger la ropa que previamente habían tirado a la valla. Cuenta atrás. Los números en la pantalla. Tres, dos, uno. Salimos. Y como si se tratara de una avalancha teñida de rosa empezamos a correr como pudimos. Ni siquiera en esta ocasión pudimos llevar el ritmo desde el inicio debido a la multitud de participantes. Además nos encontramos en nuestro lado con una cámara móvil, que iba mucho más despacio, y tuvimos que superarla con dificultad por cualquiera de los lados.[img class=imgRight alt=ambilamp]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/ambilamp.jpg[/img] El recurso de llevar la mano derecha en alto para mantener contacto y distancia con el que te precede es muy efectivo, al igual que tu sentías por la espalda como te empujaban. Nada, el primer kilómetro se fue a 04:30, demasiado alto para tener únicamente la complicada subida de Concha Espina. Pasamos por la plaza de los delfines y era prácticamente de noche, todavía quedaba algún resquicio de luz, pero al girar en la calle Vitruvio para enlazar con Castellana, el cielo se oscureció del todo, empezó a llover mucho más fuerte, incluso llegó a granizar. No llegaba a ser daño pero si se notaba en las zonas desprotegidas de ropa. Eso hizo que me evadiese, y al recordar lo mal que lo pasamos en la Behobia pensé que esto no era para tanto. Llegamos a la Castellana, pero esta vez en bajada, el sitio perfecto para mantener un buen ritmo constante. Veía pasar las señalizaciones rojas verticales de los kilómetros pero en ningún momento se me ocurrió mirar el reloj. Me encontraba bien, procuraba seguir la estela de algún corredor que fuera a mi ritmo y adelantaba enseguida al que llevaba uno por debajo, en ningún momento hay que acomodarse, y por experiencia se que pasa cuando uno no va bien. [img class=imgRight alt=ibercaja]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/ibercaja.jpg[/img]Además me fui ayudando (fundamental) de seguir en todo momento un globo amarillo que portaba un corredor y que marcaba el ritmo de 40', procuré que la distancia visual siempre fuera la misma. Con los pies calados por todos los charcos que era imposible evitar, sintiendo la fina lluvia sobre el rostro, viendo las luces iluminadas, la gente que animaba sin parar con los paraguas agolpados unos con otros, llegamos a Ciudad de Barcelona. La sensación que tuve en ese tramo fue de ser mucho más rápido que hasta ahora, podríamos llevar más de veinte minutos y tal vez el cuerpo respondía mejor. El caso es que ya iba a la par del corredor que llevaba la marca y poco antes del puente de Vallecas decidí pasarle. Una decisión difícil pero muy importante porque es la misma situación que tienes durante la carrera de seguir el ritmo de un corredor que sabes de por si que es más lento, si te conformas con eso o quieres más. Yo en ese momento sabía, sentía, quería, estaba mentalizado, seguro de mi mismo, que iba a bajar de esa marca. Era ahora o nunca porque un poco más adelante estaba apunto de llegar la parte difícil, aunque contradictoriamente podría decirse que es mi terreno. [img class=imgLeft alt=marca]http://www.correcarreras.com/assets/uploads/articulos/marca.jpg[/img]No voy a negar que coroné la avenida de la Albufera con una sensación de axfisia tremenda, lo que viene siendo ese momento clave de querer parar a toda costa, pero durante el tramo yo me sentí muy cómodo, adelantaba al resto de corredores sin darme cuenta. Me planifiqué para no guardar fuerzas ya que que sabía que que después era una ligera bajada donde poder recuperar. Y si eso no fue suficiente, comenzó a llover otra vez, fue como un gran alivio para mi sentir de nuevo las gotas por la cara y las piernas, miraba al cielo y le daba las gracias. Último kilómetro, eterno, no se veía el final. Mi mente no tuvo ninguna excusa a la que agarrarse, recuperé y volvía a coger ritmo, sabía que estaba seguro por debajo de 40', estaba lloviendo, después de nueve kilómetros ¿vas a estropear toda la carrera por el último?, no. Se te pasan muchas cosas por la mente en ese momento y de repente te encuentras con el sabido repecho (cartel de 50 metros) justo antes de girar a izquierda y entrar en la llegada, rodeado de gente, lleno de luces blancas...y no te da tiempo a reaccionar porque había tres cronómetros según la oleada, creo que en la primera iba por los 40 (había tres salidas de oleadas). Supuse que había que restar algunos segundos por la salida pero no sabía realmente el número exacto. Cuando cruzas la línea de meta te invade por completo una sensación de orgullo, de haber conseguido algo importante y aquí, en esta carrera tan especial, se multiplica esa sensación. Una vez asimilado, te quitas el chip para entregarlo a cambio del avituallamiento. Al final según los datos oficiales mi tiempo es de [b]0:39:49[/b], mi mejor marca hasta ahora, haciendo una media de 03:59 minutos por kilómetros y los pasos por el km.2.5, 5 y 7.5 en 09:16, 20:00 y 28:32 respectivamente. Y así acaba esta vez la historia, así acabamos el año, corriendo, dejándonos el alma en otra carrera inolvidable.