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XXX Medio Maratón Rockero de Villaverde

XXX Medio Maratón Rockero de Villaverde

Posted by Antonio on 15 December 2013 | Comments

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XXX Medio Maratóón Rockero de VillaverdeLlega un momento en que la única manera de obligarse a entrenar es apuntarse a carreras. Las medias son sin lugar a dudas la distancia perfecta por el tiempo y por el esfuerzo moderado que supone hacerlas. Esta de Villaverde es la preparación ideal de cara a la San Silvestre.

Un frío domingo con incidíos de salir el sol. Nos acercamos hasta los alrededores del Parque Lineal del Manzanares, una zona más que de sobra conocida. Allí había quedado con mi amiguete Chema. Poder compartir con alguien las pruebas es de los pocos incentivos para levantarse tan temprano un domingo, cuando podías seguir en la cama descansando sabiendo que el lunes te volverás a levantar temprano por obligación. Una vez superado ese difícil momento. Cuando ya estás allí y te ves rodeado de más personas, te sientes reconfortado. Tal vez sea consuelo de muchos.

En la salida de casualidad me saludé con compañeros del club. No se me olvidará el ofrecimiento de ir con ellos a hora veintisiete. Mi cara de asombro y perpejidad se sucedieron tan rápido como la declinación del ofrecimiento. Es obvio que no estoy en el mejor momento y las metas son acordes a ello. admEn este caso me conformaba con ir a cuatro treinta y hacer hora treinta y cinco. Para Chema era su primera media así que no tenía referencias.

Salimos desde la zona posterior del Carrefour. Y después de una vuelta, con el consabido cachondeo de pasar de nuevo por la calle de meta, al cabo de unos kilómetros nos dirigimos al Parque Lineal. Allí transcurrió gran parte de la carrera. Se podía mantener perfectamente el ritmo. Al principio fuimos juntos pero poco a poco me fui quedando atrás. Recuerdo que de vez en cuando nos veíamos obligados a adelantar a parejas o corredores en paralelo y mientras que para Chema eran dos zancadas para mí era un suplicio. Si mi batería de energía iba bajando de rayita en rayita cada adelantamiento suponía bajar de golpe cinco rayitas.

Me sorprendió comprobar como después del puente donde volvemos en el Trofeo Paris, aquí seguíamos por el camino, que parecía no tener fin. Hasta entonces mantenía con Chema una distancia visual, pero llegó el momento clave de la carrera. Nada más salir del Parque tuvimos que superar un par de cuestas bastante importantes, primero en tierra después en asfalto, sobre el kilómetro trece, me pareció larga quizá porque fueron muy continuas o tal vez debido a que hasta ahora todo había sido más o menos llano. La batería debió entrar en reserva. Se encendió el piloto y subí la media por kilómetro para poder llegar.

psa peugeotPasaron unos kilómetros así y afortunadamente elescenario cambió radicalmente. De avenidas largas y anchas pasamos a callejear por el kilómetro diecisiete. Es curioso como la mente distraída hizo que no sintiera el cansancio. Giro a derechas, calle estrecha, giro a izquierdas, y así durante un buen rato. Para entonces ya solo era dejarse llevar y estar atento para recuperar el aliento justo antes del veinte, porque el último kilómetro era una subida monumental hasta el primer arco, el de salida, y después unos cincuenta metros llanos hasta la llegada dentro de una especie de plaza. Donde nos dieron la camiseta de algodón de manga larga que simulaba la de Jack Daniels y el típico caldo Aneto.

Allí me esperaban mis padres con Ainhoa. Algún compañero de trabajo que vive por la zona y Chema, que me sacó un par de minutos de ventaja. Según nos vimos nos felicitamos mutuamente por haberla acabado y le di especialmente la enhorabuena por haber hecho su primera media y en ese tiempo.

Por mi parte fue, como de costumbre últimamente, un desastre. Un tiempo de 1:38:20, ritmo de 4:40 para quedar en el puesto 344 de la general. Pero bueno, ya vendrán tiempos mejores. De momento se trata de disfrutar y mantener el tipo.