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XXV Media Maratón de Santa Pola

XXV Media Maratón de Santa Pola

Posted by Antonio on 19 January 2014 | Comments

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santa polaSiempre recordaré esta edición por ser la primera participación de mi hija Ainhoa en una mini carrera para niños en la categoría de chupetines. Quizá debería empezar a contar sus avances más que mis debacles. En esta ocasión ni la lluvia pudo evitar que el crono subiese estrepitosamente.

La primera vez en cinco años que sufrimos las inclemencias del tiempo en Santa Pola. Si bien es cierto que solo tuvo lugar en dos terceras partes de la prueba del domingo. Nos respetó en la salida y en los primeros kilómetros. Y lo más importante, nos dejó disfrutar de un sábado en el que fuimos, como de costumbre, a recoger el dorsal por la mañana al Castillo, después comimos una paella como dios manda y sin tiempo que perder a eso de las cuatro volvimos al centro para que Ainhoa participase en la mini marató.

Un gran ambiente en la zona de llegada en la media del domingo. Con actuaciones en el escenario y el ambiente en las gradas se fueron sucediendo las diferentes pruebas para los más pequeños. brooksEn la categoría de chupetines la distancia era de cien metros. Los padres fuimos acompañando a los niños. Algunos, de manera increíble, los llevaban a rastras y dentro del carro con tal de ganar. Nosotros nos quedamos rezagados enseguida, quería que fuera por ella sola y se quedaba parada delante de tanta gente, un poco de ayuda con la mano y conseguimos andar. Al final hicimos hasta un adelantamiento y al acabarla nos dieron un globito, una medalla y un diploma por acabarla. Lo mejor es que vaya viendo desde pequeña el deporte.

Y el turno de los mayores. Con la salida espectacular entre confetis y música me pasó lo que nunca antes en seis años. Realmente increíble. Con el mogollón que se monta, me pisaron la zapatilla por detrás, y al llevar cordones elásticos, muy cómodos para ponérselas, enseguida me quedé sin ella. Tuve que echarme a la izquierda porque al pararme me arrollaron los cientos de corredores. Qué situación. Descalzo. Viendo la zapatilla desde lejos. Así pasaron algunos segundos hasta que alguien amablemente le dio una patada. Si hubiera tenido que esperar a que salieran todos no salía en la vida.

Pese a ese pequeño contratiempo no perdí mucho tiempo en el primer kilómetro. A los que si perdí de vista era a mi cuñao Jorge y su amigo Ángel, ambos del club Complutum y jugando en otra liga distinta a la mía y que por el momento es inalcanzable. trinidad alonsoMe sorprendió ver a Jorge a no mucha distancia mía en la zona del puerto, kilómetro seis, en donde unos vuelven por el mismo sitio donde otros vamos. Esa sorpresa significaba que yo iba bastante bien, demasiado bien para mi estado, y eso se empezó a notar de manera significativa después. Una vez pasamos la zona de playa y comenzamos por el paseo empezaban a pesar mucho los kilómetros. Me tomé el gel. Grave error hacerlo antes de la única cuesta. Por aquel entonces empezaba a llover fuerte. Tenía la confianza de que eso motivase como en la Behobia.

Pasamos por la zona del centro con la gente animando sin parar. Los charcos en el suelo hicieron que las zapatillas así como los calcetines fueran ya empapados. Por el kilómetro quince ya solo esperaba acabarla.

Afortunadamente ese tramo, pese a de nuevo ser de esos de ver a la gente como vuelve y saber que te quedan cuatro por delante para estar como ellos, se hace ameno. Llegamos hasta el final donde las salinas y volvemos sin dejar de ver la playa. Imposible ver a nadie en la llegada y finalmente cruzar la meta, entre toses y mirada al suelo para recuperar el aliento. La toallita vino mejor que nunca sobre los hombros para mitigar la lluvia y aportar algo de calor. La medalla, como siempre, merecida sea como sea.

A la vuelta al coche, pasamos por donde la paella para despedirnos, y regresamos a casa los cinco. Los tiempos de Jorge y míos los fijamos en 1:29:35 y 1:32:46 respectivamente. Quedando en la posición 1477 de la general y 497 de mi categoría de unos 8000 participantes.