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XXIV Media Maratón de Santa Pola

XXIV Media Maratón de Santa Pola

Posted by Antonio on 20 January 2013 | Comments

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media maraton santa polaEn mi modesta opinión, si hay una carrera de las que conocemos que roza completamente la perfección sería esta. Tanto en organización, recorrido y animación como las vistas o las atenciones con los corredores. El único hándicap este año ha sido el aire, algo incontrolable, hemos sufrido una ciclogénesis explosiva.

Después de un sábado tranquilo recogiendo el dorsal dentro del castillo en el centro de Santa Pola, habilitado para la feria del corredor. Pasando por el tradicional mercadillo. Seguido de lo mejor del levante, pan tostado con ajopringue (como lo llamo yo), cerveza y paella. Sensacional, aun sabiendo que no es la mejor dieta el día de antes, pero perfecto para pasar lo que quedaba de tarde dando un agradable paseo viendo como en la zona de llegada los más pequeños eran también protagonistas con sus carrera. Me acordé de mi retoño, que en esta ocasión se quedó en casa, pero el año que viene ya tendrá casi dos años y será una participante más, o eso esperamos.

Turno de los mayores. Un objetivo. Bajar la marca de la anterior edición, realmente imposible. Le propuse a mi compañero hacer de liebre para conseguir una marca de hora y media, que proporciona el acceso al segundo cajón de salida, color naranja. Ni siquiera en el momento de acceder a ellos me dejaron degradarme, por así decirlo, al azul. Tuve que esperar justo en la cinta que separaba ambos cajones. Anda que no hubo azules que se colaron en el naranja, todo sea dicho, con tanta severidad que tenían los porteros.

La salida, a la altura, apoteósica. media maraton santa polaLlena de confeti y con una música de esas que pone la piel de gallina. Por fin salimos, lo primero que temía era perder tiempo en el primer kilómetro, pero afortunadamente no paso. El ritmo de cuatro quince te permite ir haciendo cálculos mentales fáciles, ocho treinta, doce cuarenta y cinco, diecisiete, veinte quince. Pasamos por el arco de cinco de kilómetros con una ventaja entre cinco y diez minutos. Vamos bien.

Volvimos de nuevo a la salida y la dejamos atrás para continuar por el puerto y la zona marítima, así hasta el boulevard, una de las partes más bonitas con el mar a mano derecha. Incluso llegamos a pisar la arena de la playa durante unos metros. Se acercaba el nueve y comimos el gel que compramos en la feria del corredor. Se hizo bastante largo hasta que cruzamos el diez y dimos la vuelta al final del paseo. Por aquel entonces seguíamos manteniendo ventaja, un diez mil en cuarenta y dos veinte no estaba nada mal. Solo quedaba la mitad.

Empezamos a perder de cinco en cinco segundos, no sabría decir muy bien porqué, el caso es que volvimos sobre nuestros pasos y es verdad que el aire nos daba de cara, tampoco el ritmo era igual, yo iba más pendiente de si me seguía mi compañero que lo que pasaba delante, se podían perder algunos segundos tal y como estaban las cosas. Pero cuando llegamos al quince la situación era muy delicada, veinte segundos por encima. Y las fuerzas ya no eran las mismas, en el mismo paseo que se hacía después de salir y volver a la salida, kilómetro dieciséis miraba continuamente hacia atrás y no veía a nadie, aflojé totalmente durante unos segundos y seguía sin ver a nadie, dejaba pasar a los corredores, y mi compañero no aparecía. Pensé, como resultó ser después, que se habían acabado las fuerzas, la verdad es que era un buen ritmo desde el inicio. Oye, se intentó, y chapó.

media maraton santa polaCuando fui consciente de que no lo podíamos conseguir juntos me enfadé tanto que junto con la relativa parada, entre comillas, pegue un sprint que parecía la llegada, adelantando a los de antes y a alguno más. Estaba perdido, ya no llevaba la cuenta de tiempos, así que seguí al ritmo normal, o eso me parecía, llegamos hasta el final del paseo, volvimos y al pasar por el diecinueve me sorprendí viendo una hora veintiún minutos, ¿cómo?, nueve minutos para dos kilómetros, incluso podía permitirme el lujo de ir a cuatro y medio. Me quede realmente perplejo. Probablemente en los dos anteriores los hice a cuatro cinco o cuatro diez, y recortase diez o quince segundos, eso unido con que ir a cuatro quince realmente se terminaba en hora veintinueve cuarenta, otros veinte segundos, ahí estaba ese medio minuto.

La llegada, igual de apoteósica que la salida. Una lástima no ver a mis padres en la recta, y mira que fui pendiente pero es que hay miles de personas a ambos lados. Cumplí con el objetivo en el tiempo, reconozco que no estaba para hacerlo mucho mejor, y me desilusionó bastante que mi compañero no lo lograra. Eso si, se intentó y llegamos hasta el quince, hay que quedarse con lo positivo. Como positiva fue la mochila con la medalla, bollos, toalla y la sal típica, como la fruta, las cervezas, agua y cocacola que daban después. Otra vez que no tuve el valor de bañarme en la playa. Y así, pasando de nuevo por el restaurante para recuperar líquidos, cogimos el coche y nos vinimos para Madrid.

El tiempo terminó siendo de 1:29:53 para quedar en la posición 814 de la general de unas siete mil personas, el 338 de mi categoría.